Las historias, aunque son muy amenas y divertidas, no dejan de parecérseme entre ellas. Este último libro me recuerda a los primeros libros que publicó, que fueron los que más me gustaron: protagonistas dispuestas a dejar que el amor las atropelle, les ponga a hacer volteretas en el aire y aterrizar de bruces contra el suelo. ¡Todo sea por dejarse llevar! Y eso es lo que me gusta de Elísabet. Cuando leo un libro de romántica, es esto a lo que aspiro: llenarme por completo de los personajes y enamorarme como si fuese la protagonista.
En los últimos libros que publicó como «Un cuento perfecto», «Todas las cosas que te diré mañana», «El arte de engañar al karma» noté que me faltaba algo, que no terminaba de disfrutar por completo de la historia. Esto coincide con que la autora pasó por un momento personal complicado, y no dejo de pensar que eso ha tenido que influir de una manera u otra en sus historias, haciéndolas algo más apagadas. Además, este último libro se ambienta en su mayor parte en un rodaje, y precisamente en los últimos años Elisabet ha estado en varios rodajes: primero el de la saga Valeria, luego «Un cuento perfecto» y «Fuimos canciones».
Ahora bien, ¿me ha gustado el libro? Sé que a la Mónica de 17 años le hubiese encantado, y en parte me he leído este libro por ella. Porque en mi interior todavía existe esa Mónica y me ha gustado reencontrarme con el tipo de libros que leía no hace mucho (casi unos 10 años, madre mía). Pero, si ahora me preguntan si lo recomendaría a quienes quieren leer romántica, recomendaría primero otras autoras y otros libros. La historia es muy predecible (en el primer capítulo ya sabía lo que iba a suceder) y no me ha regalado momentos de tensión ni me ha transmitido emociones. Sin embargo, durante la lectura me lo he pasado bien, me ha enganchado y al final, me ha gustado reencontrarme con la Elisabet de siempre, a la que conocí hace tiempo.
La idea de la trama que rodea a la historia romántica, la del síndrome de la niña buena me ha gustado. Creo que muchas adolescentes y chicas jóvenes se sentirán identificadas con este síndrome. Me hubiese gustado que profundizara un poquito más, pero reconozco que si quiero leer más sobre ello, ya existen otros libros de psicólogas que abordan el tema.
Algo que he confirmado con esta lectura es que aunque todavía me gusten las historias de amor en las novelas, detesto los clichés que están taaaaaan trillados y que son súper obvios desde la primera página. ¡A mí me encanta que el amor me sorprenda a la vuelta de las páginas!
¿Me leeré el próximo libro de Elisabet? Sí, pero ya por nostalgia que por otra cosa.
Mónica.
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