Ú L T I M A S R E S E Ñ A S

domingo, 3 de mayo de 2026

Libro 182: Una niña buena

Cuando lees con asiduidad los libros de una autora durante años, al final empiezas a notar matices en sus historias que reflejan los cambios que han sucedido en su vida. De Elísabet Benavent me he leído bastantes libros. No todos, pero sí que me he leído la mayoría. He descubierto que esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es que conozco su estilo narrativo, el tipo de historias que escribe, las expresiones que emplea... y la mala es que mis gustos literarios han cambiado respecto a 10 años y la autora se ha mantenido fiel a su manera de narrar, por los que las lecturas al final se me han hecho algo repetitivas.

Las historias, aunque son muy amenas y divertidas, no dejan de parecérseme entre ellas. Este último libro me recuerda a los primeros libros que publicó, que fueron los que más me gustaron: protagonistas dispuestas a dejar que el amor las atropelle, les ponga a hacer volteretas en el aire y aterrizar de bruces contra el suelo. ¡Todo sea por dejarse llevar! Y eso es lo que me gusta de Elísabet. Cuando leo un libro de romántica, es esto a lo que aspiro: llenarme por completo de los personajes y enamorarme como si fuese la protagonista. 

En los últimos libros que publicó como «Un cuento perfecto», «Todas las cosas que te diré mañana», «El arte de engañar al karma» noté que me faltaba algo, que no terminaba de disfrutar por completo de la historia. Esto coincide con que la autora pasó por un momento personal complicado, y no dejo de pensar que eso ha tenido que influir de una manera u otra en sus historias, haciéndolas algo más apagadas. Además, este último libro se ambienta en su mayor parte en un rodaje, y precisamente en los últimos años Elisabet ha estado en varios rodajes: primero el de la saga Valeria, luego «Un cuento perfecto» y «Fuimos canciones». 

Ahora bien, ¿me ha gustado el libro? Sé que a la Mónica de 17 años le hubiese encantado, y en parte me he leído este libro por ella. Porque en mi interior todavía existe esa Mónica y me ha gustado reencontrarme con el tipo de libros que leía no hace mucho (casi unos 10 años, madre mía). Pero, si ahora me preguntan si lo recomendaría a quienes quieren leer romántica, recomendaría primero otras autoras y otros libros. La historia es muy predecible (en el primer capítulo ya sabía lo que iba a suceder) y no me ha regalado momentos de tensión ni me ha transmitido emociones. Sin embargo, durante la lectura me lo he pasado bien, me ha enganchado y al final, me ha gustado reencontrarme con la Elisabet de siempre, a la que conocí hace tiempo.

La idea de la trama que rodea a la historia romántica, la del síndrome de la niña buena me ha gustado. Creo que muchas adolescentes y chicas jóvenes se sentirán identificadas con este síndrome. Me hubiese gustado que profundizara un poquito más, pero reconozco que si quiero leer más sobre ello, ya existen otros libros de psicólogas que abordan el tema. 

Algo que he confirmado con esta lectura es que aunque todavía me gusten las historias de amor en las novelas, detesto los clichés que están taaaaaan trillados y que son súper obvios desde la primera página. ¡A mí me encanta que el amor me sorprenda a la vuelta de las páginas!

¿Me leeré el próximo libro de Elisabet? Sí, pero ya por nostalgia que por otra cosa. 

Mónica. 

martes, 7 de abril de 2026

Libro 181: De caviar y lentejas.

No es ningún secreto que me gustan mucho los microensayos de la colección Hojas de Col de la editorial Col & Col. He leído hasta el momento tres ensayos de esa colección, y casualmente los tres están reseñados aquí. ¡Me parece curioso porque comento muy pocos libros de los que leo, y justamente los de esta editorial están aquí todos! 

1. El delantal y la maza: se lo compró mi pareja porque le interesaba el tema, pero ya sabéis lo que sucede en una pareja de lectores. Los libros pasan a ser parte de una biblioteca compartida, donde los libros no tienen un dueño concreto. Me lo leí yo primero. 

2. Matar un bar: lo compré por un impulso y en un arrebato de confianza hacia la colección. Me gustó tanto el primero que supuse que este también. Y acerté. 

3. De lentejas y caviar. El que estoy comentando ahora mismo. 

Y me leeré más de esta colección, estoy segurísima. Por el momento se han publicado ocho libros de la colección, y aunque mi idea no es comprarlos todos (desgraciadamente mi poder adquisitivo no es ilimitado), sí que me gustaría leer la mayoría porque considero que la temática es interesantísima. 

En este ensayo, su autor Jorge Guitián, un crítico gastronómico nos lleva de la mano por sus reflexiones en torno al valor cultural de la gastronomía, la importancia de las tradiciones que tienen en nuestro país, el entramado (en ocasiones ilícito) que hay detrás del márquetin de los restaurantes... 

Una idea muy recurrente y con la que estoy muy de acuerdo del ensayo es que los tiempos están cambiando. La gastronomía está cambiando. Leyendo este ensayo recordé este artículo en respuesta a una declaración que hizo Juan Roig vaticinando que en 2050 no habrá cocinas en nuestras casas. Aunque el ensayo esté más enfocado a restaurantes, las cocinas también son una parte fundamental de la gastronomía. 

Según como yo la entiendo, la gastronomía me parece una parte importantísima de quién soy: mi dieta es principalmente vegana, intento comprar a granel, de temporada y de proximidad. Sólo con mis decisiones en cuanto a la gastronomía ya estoy mostrando quién soy. Y en cuanto a la cultura española, la sangría, el rebujito, la paella, la escalivada, las papás arrugás y el limón serrano, también dicen mucho de cómo somos como país. 

Conclusión, ¿recomiendo este ensayo? Definitivamente sí, aunque siendo honesta se me ha quedado un poquito corto. ¡Me hubiese encantado que hubiese sido un poquitín más largo! 

Nos leemos.