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domingo, 13 de enero de 2019

Reseña 119: La hija del relojero

Leído en 4 semanas
636 páginas
¡Hola! Ya empezamos el 2019 de forma más oficial aún, con la primera reseña del año. Este es un libro que empecé en diciembre, pero como lo he terminado en Enero, lo incluyo en las lecturas de este año. Me ha llevado aproximadamente cuatro semanas terminarlo, pero todo tiene una explicación.

Empecé a leerlo en cuanto me llegó por correo, pero justamente por estos días empezaba exámenes. Entonces, leía a un ritmo de 10-15 minutos al día. Y a este ritmo lento le tenemos que sumar una poquísima concentración porque al estar de exámenes, me costaba centrarme muchísimo. Entonces, leía tres páginas, pero a partir de la segunda ya me había distraído, y tenía que volver a releerlas. Y así continuamente.

Luego, llegaron las deseadas vacaciones de Navidad (las cuales son un auténtico timo, porque yo tengo exámenes en Enero y realmente me paso todas las vacaciones estudiando) y yo me llevé el libro durante el viaje. Sin embargo, al bajarme del coche en el aeropuesto para coger el avión... me dejé el libro olvidado en el coche. Muy inteligente por mi parte, lo sé. Así que ha estado dos semanas esperándome, pasando frío y aburrido hasta que he vuelto, y en el viaje de vuelta a casa lo terminé. En definitiva, de las 4 semanas que he tardado en leerlo, dos ha estado abandonadísimo el pobre libro.

Bueno, ya que os he contado mis dramas de nuevo año, procedamos a reseñarlo.


-Sinopsis-

En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo en Berkshire. Tienen un plan: vivir los siguientes meses recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.
Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río.
¿Por qué ese boceto de Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?
-Reseña-

Es un libro intenso. Lo digo para empezar, para poneros en situación. Kate Morton no nos narra una historia, sino varias historias, pues hay diferentes hilos temporales aunque todo se centre en un personaje peculiar: la casa de Birchwood Manor. Entonces, la autora relata un suceso que tuvo una importancia enorme que sucedió en esta casa: el cómo desapareció el Azul de los Radcliffe, un collar con una piedra azul de un valor familiar muy grande.

Cada reloj es único -solía decirme-. Y su cara, igual que la de una persona, ya sea bonita o fea, solo es una máscara que oculta el complejo mecanismo de su interior. 

El libro, al tener diferentes hilos temporales, iba pasando de una historia a otra, de unos personajes a otros y eso hacía que las más de 600 páginas pasaran volando. Sin embargo, como pasa gran parte de los libros con varios hilos temporales, que algunos resultaban más interesantes que otros. Hubo en concreto uno que no entendí del todo, aquel en el que aparece Juliet y su familia. No os contaré mucho más, no quiero arriesgarme a contar algo que no debería contar. Los que lo hayáis leído sabréis de lo que estoy hablando y los que no, ya me entenderéis en cuanto lo leáis.

En cuanto a personajes, me ha parecido que estaba muy bien trabajado, y tuve la sensación de que la autora dejaba a propósito a algunos personajes poco desarrollados (Elodie, Jack, la relación entre Elodie y su padre, Tip...) para dejarlo a nuestra imaginación. Entonces, me ha dado la impresión de que algunos hilos temporales quedaba bien cerrados y terminados, pero otros se dejaron abiertos,  sobretodo los más actuales. Esto en parte me ha gustado, porque me ha dejado la sensación de que la historia está continuando en la actualidad, y es una forma de hacernos sentir que los personajes estaban vivos. Es una sensación extraña, ningún autor había conseguido antes infundirme esta sensación. 

En este libro se resalta mucho el valor de la mujer en la ciencia, en la literatura y en el arte. Me ha gustado muchísimo el personaje de Lucy, pues me ha parecido que era un auténtico reclamó al valor de la mujer, y a cómo se sentían al verse apartadas o infravaloradas de la sociedad masculina. 

Que arrogancia, dijo, que la humanidad se permitiera reducirse a la mitad al renunciar a las mentes y las palabras de las mujeres. 

La ambientación es tremenda, la autora conseguía meterme en los años 1862 en tan solo dos páginas, para después sacarme de estos años y meterme en el siglo XXI, en el año 2017. Esto es algo que he agradecido muchísimo, pues pocos libros se construyen gracias a cimientos tan sólidos, y Kate Morton tiene muy buena documentación, pues no me costaba nada ubicarme en los años 1900 o en la actualidad. Es un trabajo que sé que no es fácil, pero que una vez bien hecho hace que la novela suba muchísimos puntos. 

La novela tiene varios ritmos, empieza con la historia un poco confusa, las cosas suceden un poco deprisa (la autora nos presenta a Elodie, a su familia y nos explica un poco en qué consiste su trabajo). Después, la historia se calma y nos va narrando la historia de la casa, de sus habitantes... Para terminar desvelándonos lo que sucedió realmente aquel verano en el que desapareció el Azul de los Radciffle.


La verdad depende de quién cuenta la historia

La estructura temporal de la novela me ha parecido cíclica, y me recordó un poco a "Crónicas de una muerte anunciada" de Gabriel Márquez, en la que la historia iba desde el principio de la historia al final continuamente, pero saltándose un suceso importante en el medio de la historia, así continuamente hasta que al final del libro ya por fin se desvela todo, y con ellos entendemos toda la historia. Pues eso es lo que pasa con este libro. 

En definitiva, es una lectura que se disfruta del principio al final, hay que leerlo con calma y sin prisas, pues es fácil perder el hilo y tener que volver a leer lo leído para seguir bien la trama. En mi caso, es uno de los libros que voy a releer sí o sí. 

¡Un besito, y hasta la próxima entrada!

Mo-