Ú L T I M A S R E S E Ñ A S

lunes, 8 de diciembre de 2014

Ironía.

El hombre gana a la mujer.
La mujer gana al hombre.
El animal gana al espejo.

Y así, el pez se muerde la cola
una vez más. 

Y mientras tanto, el espejo
los humilla a todos. 

Los golpes resuenan por toda 
la casa,
ya no es un hogar
sólo son cuatro paredes 
y un tejado que ni protege.

El hombre jurando amor verdadero
la mujer, 
cansada 
herida
dolida
abatida
jurandóse denuncia verdadera.

Y el animal choca con el espejo
pensando que había más espacio
detrás de él
rompiéndolo
condenando 
a la casa, que ya no es un hogar
a siete años más de mala suerte.

Y para colmo, el cabrón
era más negro que el carbón. 

Resultó
que el espejo
ganó
a todos.

Silencio.



                                   Mo.

Enantiómetro.

Imágenes especulares.

Miro al espejo y me odio
¿dónde está aquella sonrisa
que me sonreía de vuelta?

Veo unos ojos tristes
como los tigres que tragaban
trigo en un trigal.

Oigo una voz interior
creo que es la tuya
intentando animarme.

Siento la piel de gallina
los pies hielan
y las manos tiemblan.

Me muerdo tan fuerte
que siento el gusto ácido
de la sangre en mis labios.

Me huelo que el hoy
no será tan fácil como el ayer
ni tan difícil como mañana.

El tiempo se distorsiona
no sé quién soy
pero aquí estoy
 delante del espejo
odiándome una vez más.

Mi enantiómetro, otra vez
contra
mí. 

                             Mo.