Ú L T I M A S R E S E Ñ A S

jueves, 29 de julio de 2021

Reseña 166: Silverville

Victoria Álvarez es una autora que siempre va acompañada de opiniones muy positivas, de recomendaciones y de buenas críticas cada vez que leo su nombre por Instagram o por Blogger. Sin embargo, aunque a mí me encante su ambientación, su forma de narrar la historia... siento que me falta algo para que me enamore. 

De momento he leído de ella: 

- «La ciudad de las sombras»

- «La voz de Amunet»

- «Silverville»

Y actualmente estoy leyendo «La Conjura de Aramat». Y en los cuatro libros me pasa lo mismo, me parecen fabulosos en cuanto al tono narrativo pero después... hay algo, no sé decirte el qué exactamente, que me falta. Si embargo, a pesar de que no me enamoren al completo (¿quizás sean las expectativas, que están muy altas?), reconozco que son unos libros muy buenos, entretenidos y que tienen mucha fuerza.

Casi todas las reseñas que he leído alaban la ambientación que consigue crear la autora con su pluma, y coincido de pleno con todas las personas: es increíble cómo Victoria consigue tejer, tanto con el vocabulario empleado, los diálogos y las descripciones, un escenario que podamos imaginar a la perfección. 

En «Silverville» viajamos al Oeste americano y aterrizamos en 1872, donde conoceremos a Grace Mallory, la esposa de John Mallory, que se instalará en la antigua mansión de la familia de su marido. Enseguida, se disparan los rumores del pueblo, pues como sabremos, en esa época no es nada común que una dama viva sola en una mansión abandonada. Coincidirá en Ruby Lawrence, una mujer de armas tomar que interferirá con los objetivos de Grace.

Además, he visto también críticas sociales, los personajes femeninos tienen muchísima fuerza (prácticamente todo el peso de la trama lo llevan las dos protagonistas), y se reivindica que las mujeres también pueden tener muchísimo que aportar a la sociedad. ¿Os suena eso? Increíble que la necesidad de que exista el feminismo siga siéndolo actualmente, en el siglo XXI porque seguimos arrastrando al invisibilidad desde el siglo XVIII. Tiste, pero real.

Es un libro con una historia tranquila, una trama que se va desvelando poco a poco pero que el final me encantó. No voy a describir el final porque no quiero dar pistas, pero a mí personalmente me hizo sonreír. (Primero tuve que releer el capítulo para estar segura de que no me había equivocado, pero cuando lo asimilé, me gustó). 

No es el libro del año para mí, pero creo que Victoria tiene algo que hace que siempre quieras más de ella. Aunque los libros que he leído anteriormente no me han enganchado al cien por cien, sí que tengo claro que es una autora que leeré con frecuencia. 

Y es que además de «La Conjura de Aramat», también cogí de la biblioteca «Tu nombre después de la lluvia», que será de mis próximas lecturas.

¿Y vosotros? ¿Coincidís conmigo, lo habéis leído? 

Os leo, ¡como siempre!

sábado, 23 de enero de 2021

Libro 165: Gente normal


¡Hola! Tengo la parte del cerebro encargada de hacer estas entradas muy oxidada. Me he centrado muchísimo más en mi instagram (@escribemeunpoco, si queréis echarle un ojo sois bienvenidos) y la verdad es que por allí se ve muchísimo más feedback. Pero no termino de quedarme a gusto comentando un libro porque el formato es más reducido, tengo que expresar mi opinión de una forma muchísimo más resumida y bueno, echaba muchísimo de menos el blog. 

Sin embargo, este año voy a introducir algunos cambios: no publicaré todos los domingos, sino cuando termine un libro. Quizás publique dos entradas en una semana, o me pase un mes sin subir nada. Eso sí, siempre voy a responder comentarios y voy a pasarme por vuestros blogs. 

¿Vamos al lío? ¡Vamos al lío! 

Cuando empecé a leer este libro tenía las expectativas bastantes altas, no os voy a mentir. Pero empecé a leerlo y... PLOF. Fatal. Horriblemente mal. ¡Madre mía! Voy a intentar explicarme sin que se note demasiado que prácticamente se me ha olvidado cómo desarrollar en una entrada mi opinión sobre un libro. 

La portada me llamó la atención, vamos a ser sinceros. Y es lo único. Bueno, no, miento. La sinopsis también me llamó la atención. Y ya está. Porque desde que empecé a leer el libro mis ánimos fueron decayendo hasta llegar al cero. ¡Si hasta estaba deseando despedirme de los protagonistas! Dios, qué suplicio. 

Tenemos a dos protagonistas: Marianne y Connell. Ambos personajes me cayeron FA-TAL, aunque si tuviera que elegir el que peor me cayó, diría que Connell. No voy a decir que son unos personajes planos porque no lo son, ¡en absoluto! Son unos personajes complejos, pero diré que era una complejidad absurda. Vamos a ponernos en contexto: tenemos a Marianne, una chica que proviene de una familia con algunos miembros extra aparte de su madre y hermano: el alcoholismo, el maltrato y el desprecio absoluto también forma parte de su día a día. 

Connell, por su  parte, es hijo de la limpiadora de la casa de Marianne. Es un chico popular en el instituto (a diferencia de Marianne, que es la apestada) y las cosas le van bien. Además, ambos van al mismo instituto pero allí no se dirigen la palabra. Hacen como si no se conocieran. 

Y no os voy a contar mucho más, porque creo que estropearía mucho la lectura (si os animáis con él) si lo hiciera. Os contaré que la historia transcurre a lo largo de cuatro años, CUATRO AÑOS. Creo que es tiempo suficiente para que alguno de los dos evolucione, aprenda, aporte algo. Pero no. Nada. No aportan NA-DA. 

Me frustró muchísimo porque cada vez que abría el libro, pensaba: «madre mía, qué guantazo tienen los dos, de verdad». Si el propósito del libro era ese, cabrearme y hacerme sentir impotente, lo ha conseguido con creces. No ha sido para nada una buena lectura, de verdad os lo digo. Me da mucha pena porque pensaba que me iba a encantar pero... nada. 

Una de las escenas que me frustraron MUCHÍSIMO fue esa: están dos personajes (no diré cuáles, porque sería spoiler) que estan a puntito de entrar en el tema. El tema sexual, ya me entendéis. Bueno, pues están ahí besándose y está la cosa calentita, y salta uno: bueno, voy a apagar la tele. Y la otra le contesta: vale. ¡POR FAVOR, QUE ESTÁIS A PUNTO DE FO***R! Dios mío. Qué poca alegría en el cuerpo, de verdad. 

¿Y el título? ¿Gente normal? No, chicos, no. Los dos protagonistas son de todo menos normales. Si me encuentro con alguien así en la vida, huyo. 

Y ya está, amigos. Gracias por acompañarme en esta entrada taaaan hater. Si coincidís conmigo (o si estáis deseando matarme porque vosotros habéis sido de esas personas que lo ha amado), estaré encantada de comentarlo con vosotros. 

¡Besitos! Mo-