Ú L T I M A S R E S E Ñ A S

viernes, 21 de agosto de 2026

Libro 184: Ana no

 Ana no, de 75 años, recorre la España de la postguerra civil siguiendo las vías del tren de sur a norte. El viaje comienza en su casa, preparando un pan con mucho azúcar, casi un bizcocho, para su hijo pequeño que está en la cárcel. A lo largo de ese viaje exploraremos un retrato de la España rural de estos años, arrasada, devastada y endurecida por la guerra. Conoceremos la vida de los pueblos, hundidos en la miseria y abandonados a su mereced. 

No es un libro en el que pasen muchas cosas ni tiene una trama impresionante, pero esto es lo que lo hace único y especial, sobre todo en estos tiempos que estamos hiperestimulados: si no pasan mil cosas por página nos aburrimos, y tenemos que recordar el ritmo de la vida real: las recetas se cocinan a fuego lento, los viajes se saborean paso a paso, las reflexiones se rumian una y otra vez... he sentido este libro como una pausa, un descanso. Acompañar, como si fuese un fantasma, a Ana en su viaje. Por supuesto, me he entristecido, me he enfadado, me he sentido sola junto a Ana, y me ha hervido la sangre al ver las injusticias que se cometían en este entonces contra el pueblo. 

¿Por qué Ana no? Porque lo ha perdido todo. Era Ana Paucha, una mujer enamorada, madre de tres hijos, amante de su tierra, llena de alegría... pero la guerra se lo quitó todo. Ya no está enamorada, ya no tiene tres hijos, ya no tiene su tierra y la alegría ha desaparecido. Es Ana no. 

Es una lectura preciosa, de estas que te hace una herida en el corazón y te recuerda de dónde venimos, lo que sufrieron nuestros bisabuelos y abuelos. Asimismo, no deja de ser un aviso de lo que nos espera si hay algún conflicto bélico. 

El autor ha publicado más libros que por supuesto, me he apuntado. Seguiré de cerquita su trayectoria literaria, pues su prosa es maravillosa y muy cuidadosa, a pesar de los temas que trata. 

Se queda en mis libros favoritos del año. 

martes, 18 de agosto de 2026

Libro 183: Una luz tímida

Recuerdo que estaba trabajando cuando una amiga me envió un enlace para ver una proyección de una obra de teatro. Posteriormente habría un coloquio de la mano de @saboraqueer con la directora de la obra de teatro. Voy a seros honesta: cogí entrada porque la proyección estaba subtitulada y el coloquio contaba con intérprete de lengua de signos. No hubo más razones. No tenía ni idea de qué trataba la obra (había visto el libro, pero no le había dado mucha importancia), pero me apetecía hacer un plan diferente. Mi idea era leerme el libro antes de ver la obra de teatro pero entra unas cosas y otras no pude. Me alegro de que haya sido así, porque la obra de teatro me sorprendió muchísimo. Y luego en el coloquio me enteré de que África Alonso había descubierto la historia de dos maestras de un pueblo de Valencia que se enamoraron en la época franquista, la llevó a los escenarios (fue ella misma la directora y la actriz que da vida a Isabel, una de las dos protagonistas) y posteriormente, escribió el libro basado en la obra de teatro. Y son ellas dos, África y la otra actriz que protagonizan la obra, las que salen en la portada del libro. Me quedé alucinada con esa tía, de verdad. ¡Mis dieces! 

La historia trata de dos maestras de Manuel, un pequeño pueblo, que se conocen y se desarrolla una historia de amor. Sin embargo, Carmen (la otra protagonista) viene de una familia conservadora y decide someterse a una terapia de conversión. Y no voy a contaros mucho más, porque pienso que merece la pena que descubráis esta historia. 

Personalmente, aunque sabía que existían ese tipo de terapias y que hoy en día están prohibidas por la OMS (y espero que siga así para la eternidad), desconocía qué implicaban, cómo se llevaban a cabo y lo más importante, las secuelas que dejaban en las personas a las que se les sometía a ese tipo de prácticas y en quienes les rodeaban. Indagando un poquito en internet he leído algunos artículos muy interesantes mencionando que aunque las terapias de conversión fueron prohibidas a principios del siglo XXI, todavía quedan remanentes de estas prácticas. El libro «Ni enfermos ni pecadores» denuncia esta situación, me lo he apuntado para leérmelo próximamente y así estar más informada del tema. 

Volviendo al tema de «Una luz tímida», os lo recomiendo muchísimo. Un detalle que me encantó fue cómo se describen las escenas de enamoramiento y de sexo, me pareció una de las mejores que he leído. Pero, por favor,  si lo leéis, que sea con un paquete de pañuelos al lado, porque es durísimo y cala en lo profundo del corazón. 

domingo, 3 de mayo de 2026

Libro 182: Una niña buena

Cuando lees con asiduidad los libros de una autora durante años, al final empiezas a notar matices en sus historias que reflejan los cambios que han sucedido en su vida. De Elísabet Benavent me he leído bastantes libros. No todos, pero sí que me he leído la mayoría. He descubierto que esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es que conozco su estilo narrativo, el tipo de historias que escribe, las expresiones que emplea... y la mala es que mis gustos literarios han cambiado respecto a 10 años y la autora se ha mantenido fiel a su manera de narrar, por los que las lecturas al final se me han hecho algo repetitivas.

Las historias, aunque son muy amenas y divertidas, no dejan de parecérseme entre ellas. Este último libro me recuerda a los primeros libros que publicó, que fueron los que más me gustaron: protagonistas dispuestas a dejar que el amor las atropelle, les ponga a hacer volteretas en el aire y aterrizar de bruces contra el suelo. ¡Todo sea por dejarse llevar! Y eso es lo que me gusta de Elísabet. Cuando leo un libro de romántica, es esto a lo que aspiro: llenarme por completo de los personajes y enamorarme como si fuese la protagonista. 

En los últimos libros que publicó como «Un cuento perfecto», «Todas las cosas que te diré mañana», «El arte de engañar al karma» noté que me faltaba algo, que no terminaba de disfrutar por completo de la historia. Esto coincide con que la autora pasó por un momento personal complicado, y no dejo de pensar que eso ha tenido que influir de una manera u otra en sus historias, haciéndolas algo más apagadas. Además, este último libro se ambienta en su mayor parte en un rodaje, y precisamente en los últimos años Elisabet ha estado en varios rodajes: primero el de la saga Valeria, luego «Un cuento perfecto» y «Fuimos canciones». 

Ahora bien, ¿me ha gustado el libro? Sé que a la Mónica de 17 años le hubiese encantado, y en parte me he leído este libro por ella. Porque en mi interior todavía existe esa Mónica y me ha gustado reencontrarme con el tipo de libros que leía no hace mucho (casi unos 10 años, madre mía). Pero, si ahora me preguntan si lo recomendaría a quienes quieren leer romántica, recomendaría primero otras autoras y otros libros. La historia es muy predecible (en el primer capítulo ya sabía lo que iba a suceder) y no me ha regalado momentos de tensión ni me ha transmitido emociones. Sin embargo, durante la lectura me lo he pasado bien, me ha enganchado y al final, me ha gustado reencontrarme con la Elisabet de siempre, a la que conocí hace tiempo.

La idea de la trama que rodea a la historia romántica, la del síndrome de la niña buena me ha gustado. Creo que muchas adolescentes y chicas jóvenes se sentirán identificadas con este síndrome. Me hubiese gustado que profundizara un poquito más, pero reconozco que si quiero leer más sobre ello, ya existen otros libros de psicólogas que abordan el tema. 

Algo que he confirmado con esta lectura es que aunque todavía me gusten las historias de amor en las novelas, detesto los clichés que están taaaaaan trillados y que son súper obvios desde la primera página. ¡A mí me encanta que el amor me sorprenda a la vuelta de las páginas!

¿Me leeré el próximo libro de Elisabet? Sí, pero ya por nostalgia que por otra cosa. 

Mónica. 

martes, 7 de abril de 2026

Libro 181: De caviar y lentejas.

No es ningún secreto que me gustan mucho los microensayos de la colección Hojas de Col de la editorial Col & Col. He leído hasta el momento tres ensayos de esa colección, y casualmente los tres están reseñados aquí. ¡Me parece curioso porque comento muy pocos libros de los que leo, y justamente los de esta editorial están aquí todos! 

1. El delantal y la maza: se lo compró mi pareja porque le interesaba el tema, pero ya sabéis lo que sucede en una pareja de lectores. Los libros pasan a ser parte de una biblioteca compartida, donde los libros no tienen un dueño concreto. Me lo leí yo primero. 

2. Matar un bar: lo compré por un impulso y en un arrebato de confianza hacia la colección. Me gustó tanto el primero que supuse que este también. Y acerté. 

3. De lentejas y caviar. El que estoy comentando ahora mismo. 

Y me leeré más de esta colección, estoy segurísima. Por el momento se han publicado ocho libros de la colección, y aunque mi idea no es comprarlos todos (desgraciadamente mi poder adquisitivo no es ilimitado), sí que me gustaría leer la mayoría porque considero que la temática es interesantísima. 

En este ensayo, su autor Jorge Guitián, un crítico gastronómico nos lleva de la mano por sus reflexiones en torno al valor cultural de la gastronomía, la importancia de las tradiciones que tienen en nuestro país, el entramado (en ocasiones ilícito) que hay detrás del márquetin de los restaurantes... 

Una idea muy recurrente y con la que estoy muy de acuerdo del ensayo es que los tiempos están cambiando. La gastronomía está cambiando. Leyendo este ensayo recordé este artículo en respuesta a una declaración que hizo Juan Roig vaticinando que en 2050 no habrá cocinas en nuestras casas. Aunque el ensayo esté más enfocado a restaurantes, las cocinas también son una parte fundamental de la gastronomía. 

Según como yo la entiendo, la gastronomía me parece una parte importantísima de quién soy: mi dieta es principalmente vegana, intento comprar a granel, de temporada y de proximidad. Sólo con mis decisiones en cuanto a la gastronomía ya estoy mostrando quién soy. Y en cuanto a la cultura española, la sangría, el rebujito, la paella, la escalivada, las papás arrugás y el limón serrano, también dicen mucho de cómo somos como país. 

Conclusión, ¿recomiendo este ensayo? Definitivamente sí, aunque siendo honesta se me ha quedado un poquito corto. ¡Me hubiese encantado que hubiese sido un poquitín más largo! 

Nos leemos. 

jueves, 15 de enero de 2026

Libro 180: Todo lo que hice por dinero.

 Si no fuese enero, principios de año y no hubiese pensado que uno de mis propósitos para el año nuevo sea tener menos miedo de opinar y de decir que algo no me ha gustado, estoy segura de que esta entrada no vería nunca la luz. Simplemente hubiese cerrado el libro, lo hubiese devuelto a la estantería y ahí se quedaba, cogiendo polvo hasta la próxima limpieza de estantería. 

Pero como es 2026 y quiero intentar mantener uno de mis propósitos: confiar en mí misma y en mi opinión, voy a escribir lo que pienso de este libro y posteriormente lo voy a vender por alguna plataforma de venta de segunda mano, para que tenga una segunda oportunidad y espero que le guste más a la próxima persona que se lo lea. 

Porque a mí no me ha gustado. No le he encontrado sentido al libro. Os cuento, es un libro que narra la historia de Violeta Niebla (la protagonista se llama igual que la autora) a través de su curriculum vitae. La propuesta me parece de lo más original y creativa, y creo que tenía mucho potencial. Tenía. Creo que es una forma súper original de presentar el libro, y es cierto que a través de sus trabajos podemos conocer a ciertas personas, sobre todo cuando esos trabajos son dentro del campo creativo. 

Sin embargo, el libro me ha parecido vacío. Una protagonista a la caza de trabajos, aceptando condiciones precarias, saliendo airosa de diferentes apuros... no sé. Me ha parecido un libro que arroja reflexiones interesantes y menciona temas que hemos de tratar como sociedad, pero en general no me ha parecido un libro saciante. No he terminado la lectura satisfecha. Es más, ha habido momentos en los que he empezado a leer en diagonal porque no he llegado a entender por qué la autora cuenta determinadas escenas. 

Otra de las cosas que me han sacado bastante de la lectura es que en el libro se desarrollan ciertos trabajos de los que no tengo ni idea (y que ya se me han olvidado), entonces al no entender ni tener muchas referencias me he sentido perdida. 

No es un libro que recomendaré en un futuro, y el ejemplar que tengo ahora lo pondré a la venta, porque estoy segura de que habrá alguien que lo disfrutará y se reirá con la protagonista y sus historias. 

Espero que el próximo libro me sea más grato. 

¡Nos vemos en el próximo libro! 

Libro 179: Comerás flores.


Llevo años, años y años leyendo todo tipo de libros y si algo he aprendido es que las expectativas no son buenas. Es por eso que muchas veces dejo pasar un tiempo razonable (meses, años) desde que se populariza un libro hasta que lo leo. Sin embargo, esta vez he pecado de ansias y me he lanzado a por el libro (que ademas salió a finales de año y no me pude resistir a pedírmelo por Navidad). 

Bueno, «comerás flores» es el primer libro de Lucía Solla, y si algo hay que mencionar es que la lectura es muy muy muy amena. Yo me lo leí en un par de días, y es de esas lecturas que no puedes despegarte de ella hasta que lo terminas. No pasan grandes cosas pero te mantiene en tensión desde la primera página hasta el final. Y eso al final hace que lo disfrutes muchísimo. 

El libro está escrito en una prosa que se acerca a la prosa poética, pero sin llegar a serlo. A mí la prosa poética me cuesta: solo la tolero de ciertas autoras que considero (subjetivamente, por supuesto) que la manejan muy bien. Y este libro me ha gustado mucho cómo está escrito: es cierto que utiliza recursos como la repetición, ciertas analogías o emplea ciertos símbolos, pero no he sentido que se alejase mucho de la prosa. 

La protagonista me ha conquistado: he reconocido en ella aspectos que me recuerdan a mis amigas o a mí misma. A lo largo de la historia no he podido evitar acordarme de una amiga de la infancia que estuvo dentro de una relación abusiva (afortunadamente ya no). La protagonista es una mujer con sus sombras y sus matices: no es la víctima perfecta (no existe una víctima de maltrato perfecta), pero no por ello deja de serlo. 

No es el primer libro que leo que trata de estos temas, y es por eso que sé que es muy fácil caer en el morbo de escribir y detallar en mayor profundidad las escenas de violencia. Aquí no encontramos nada de eso, sino que toda la trama es como un hilo en constante tensión, sin llegar a romperse. Y eso es algo que como lectora he disfrutado mucho. 

¿Es el libro del año? Para mí, no. ¿Es un buen libro? Sí. Pero para que sea «el libro del año» para mí, le ha faltado más chicha, como se suele decir. Me ha parecido quizá, un poquito plano. Sin embargo, también soy consciente de que mis expectativas estaban por las nubes. Quizá si hubiese ido a ciegas me hubiese gustado más. 

Pero bueno, recordatorio para el 2026: expectativas, las justas. 

¡Nos vemos en el próximo libro! 

lunes, 12 de enero de 2026

Libro 178: Matar un bar.


 Los libros de esta editorial, Hojas de col tienen algo que me despiertan interés por cosas sobre las que nunca había reflexionado previamente. Me leí en su día «El delantal y la maza», libro que consiguió que volviese por estos lares para documentar el paso de los libros por mi mente. 

Esta vez el afortunado de la colección ha sido «Matar un bar», libro que atrapó mi curiosidad al ojearlo en Letras Corsarias, una de las librerías de cabecera en Salamanca (la otra es La Latina). En este, el autor toma los bares como eje central del ensayo. Está compuesto por capítulos de lo más variopintos: igual que en uno te cuenta cómo hacer un bikini digno de servir en un bar, te cuenta cómo son las condiciones laborales de los camareros, o cómo han cambiado los bares a lo largo de las décadas. 

Este libro me ha devuelto a la memoria cómo eran los bares antes de que todos se convirtiesen en bakerys, delicattesen... Recuerdo cuando iba a las tabernas y había servilletas de papel (de esas que no limpiaban nada) arrugadas por el suelo desperdigadas junto a cáscaras de pipas, trozos de patata frita, el camarero te atendía a gritos, había fútbol en la televisión y tenías que abrirte paso en una marea de gente aglomerada en la barra. 

No quiero caer en que antaño era mejor, porque los cambios no tienen por qué implicar per se ser algo mejor o algo peor, pero sí que me parece importante ser conscientes de que ha habido un gran cambio. Recuerdo que de pequeña había un bar grande (en el que creo que nunca llegué a entrar porque era demasiado pequeña) que fue vendido a una cadena de hamburguesas muy muy muy famosas. En su momento me alegré, pero ahora (y más después de leer este libro) soy consciente de que vamos perdiendo uno de los legados más bonitos de España, de esa España que no se puede conocer del turismo, sino que se tiene que vivir. 

Era una de las cosas que le daban sentido al salir de tapas, de encontrarnos por los bares y de dejarnos conocer por los taberneros y meseros. 

Lo que me ha aportado a nivel personal este libro es dejar de desconfiar de esas tabernas que a priori parecen más anticuadas y más sucias y no olvidar que precisamente esos establecimientos son los que nos han criado de pequeños.

¡Nos vemos en el próximo libro! 


Libro 177: Chica contra chica.


¿Qué tienen en común las Spice Girls, Britney Spears, Kate Moss, Madonna...? Este libro es el hilo conductor que reúne a todas estas mujeres y muestra lo que tienen en común: mujeres que tuvieron una exposición mediática a finales del siglo XX. No solo ahonda en cómo esa exposición ha marcado, de una manera u otra, la forma en la que son percibidas las mujeres por la sociedad. Sino que reflexiona quiénes las expusieron, cómo lo hicieron y cuáles fueron sus razones para hacerlo.

Habla de diferentes mujeres, como las que he mencionado antes y otras menos conocidas (al menos para mí), como Jennifer Ringley, la primera «influencer», incluso antes de la era de Instagram. Lo que ella hizo fue subir una foto suya a Internet cada 3 minutos (si no recuerdo mal) durante 7 años. Este libro explora las consecuencias de esa exposición, quiénes fueron los consumidores de ese contenido... 

Este libro es un exhaustivo ensayo que explora la representación de las mujeres en el imaginario cultural desde la década de los noventa hasta las primeras décadas del siglo XXI. Aúna música, cine, televisión, libros, publicidad... Proporciona una perspectiva bastante completa de cómo eran mostradas (y por ende, vistas) las mujeres entonces. Y como toda historia condiciona todo presente, el hecho de que la representación de las mujeres entonces ha contribuido a cómo somos representadas hoy en día. 

 La cantidad de información que hay en el ensayo es verdad que llegó a ser algo abrumadora para mí y ciertas referencias a los años ochenta-noventa me fueron desconocidas porque en ese entonces era demasiado pequeña y aún no veía la tele ni consumía revistas culturales, pero cuando el libro entró en los dosmil empecé a seguir mucho mejor las referencias. 

Aunque había cosas que ya sabía, este libro me ha abierto la puerta de atrás de la cultura: ¿qué hay (no tanto detrás, sino delante) de los iconos de la música de entonces, como Britney Spears, Madonna, las Spice Girls...? Y hablo de delante, porque delante de ellas estábamos el público, que mirábamos y construíamos el imaginario popular. ¿Qué era lo que les pedíamos como público? ¿Qué era lo que consumíamos? 


Siempre me ha gustado mucho leer sobre la historia de las mujeres, cómo los cánones de belleza fueron creados por hombres y moldeando a las mujeres, cómo el imaginario cultural colectivo ha exigido que las mujeres se representen de una forma y no de otra, cómo ha penalizado el comportamiento de algunas mujeres que han colapsado y que no han podido más. Y ese libro me ha gustado mucho, es cierto que en algunos momentos ha llegado a ser algo abrumador pero he aprendido muchísimo con él. 

Muchas gracias por el envío del ejemplar, ediciones del KO. 

¡Nos vemos en el próximo libro! 


miércoles, 13 de agosto de 2025

Libro 176: Atmosphere


A ver. Veamos cómo empiezo a explicar lo que me ha hecho sentir este libro. Mejor voy a empezar por el final. ¡Qué final! Hacía muchísimo tiempo que no sufría tantísimo con el final de un libro. De verdad, si no fuera por el trabajo me hubiera pasado una noche entera leyéndolo. 

Cuando digo que Taylor es una de mis autoras de romántica favoritas (por no decir LA favorita), lo digo porque la ejecución de sus historias suele ser impecable. No sólo la trama de los personajes en sí, sino la época en la que se desarrolla la historia. En este caso, la historia se desarrolla en la NASA, entre los años 1980-1984. Joan es una mujer que siempre ha soñado con ir al espacio, y cuando se le presenta la oportunidad (a ella y a las mujeres) de postularse como candidata para participar en un equipo de la NASA, ella no se lo piensa dos veces: ¡para allá que va! Allí conoce a un grupo de compañeros que le aportarán cosas que ella jamás pensó que llegaría a conocer.

Algo que me gusta mucho de Taylor es que cuida muchísimo la ambientación de sus novelas, como también hizo con «Los siete maridos de Evelyn Hugo» y «El regreso de Carrie Soto». Este libro, al desarrollarse en los años ochenta muestra las dificultades que tuvieron que superar las mujeres en la NASA, tanto en lo profesional como en lo personal. He aprendido muchas cosas sobre el firmamento y el universo que nos rodea leyendo este libro. 

Y por supuesto, no todo es trabajo. También conoceremos la historia personal de Joan, la relación que tiene con su hermana y su bonito vínculo con Frances, su sobrinita de seis añitos. 

No quiero contar mucho más sobre la historia porque merece completamente la pena que vayáis a ciegas y descubráis poco a poco lo que sucede en el libro. Se ha convertido en uno de mis favoritos de la autora y va a entrar en el top de mejores lecturas del año 2025. 

Y esto es todo por hoy. Acordaros de mí y de esta recomendación, y dadle una oportunidad, por favor. 

¡Un abrazo!

jueves, 8 de mayo de 2025

Libro 175: El delantal y la maza

Hay ensayos que son un aperitivo, y ensayos que son un plato contundente. Este es del primer grupo, me ha abierto el apetito y me ha dado ganas de seguir leyendo y aprendiendo sobre el papel de la mujer en la cocina a lo largo de aproximadamente los últimos 50 años. 

La propia autora lo explica: el ensayo es una selección personal de las referencias que le han marcado y que le han gustado, pero dista de ser un repaso histórico completo y profundo sobre la bibliografía existente acerca del tema. Sin embargo, considero que para gente que no está muy al tanto del tema (como yo), que no ha leído muchos ensayos sobre el tema o que está iniciándose, lo recomiendo muchísimo. 

Hay libros en los que se cumple el dicho de «lo bueno, si breve, dos veces bueno». 

En general la autora traza un recorrido a lo largo de las mujeres que han estado en la cocina, hace referencia a diferentes performances que se han hecho durante la historia y realiza críticas a diferentes obras que se han publicado sobre el tema. Menciona a autoras como Perkins Gilman, a la que conocía (y admiro) por su «Papel pintado amarillo», pero va más allá: no obvia el racismo que impregna su obra y proporciona análisis realizados por otras pensadoras. A mí esto me gusta mucho porque me aporta una perspectiva diferente y me hace cuestionarme las ideas preestablecidas que tenía. 

Además de mirar el pasado, también lanza una mirada hacia el futuro. La capitalización de las cocinas se ha realizado mayormente por los hombres, pues son aquellos los que regentan restaurantes, se convierten en chefs... Es cierto que cada vez hay más presencia de mujeres en las cocina, pero ¿continuará esa tendencia? ¿Se estabilizará? 

No lo sabemos, lo sabremos con el tiempo. 

Es un ensayo que recomiendo muchísimo. Lo releeré segurísimo.  

lunes, 5 de mayo de 2025

Libro 174: Con e de curcuspín.

Últimamente estoy destrísimo de los libros que tratan sobre la gramática, la literatura y el español. Esta obra, regalo de Emma por el día del libro me ha abierto más todavía la mirada sobre las lenguas que cohabitan (en la mayoría de ocasiones, malamente) con el castellano.  

Mario Obrero refleja en este ensayo poético sus pensares y sentires sobre las lenguas, a las que les escribe cartas. En las cartas, les dice a las diferentes lenguas lo que ha aprendido de ellas, les agradece todo lo que le aportan... son unas cartas muy bonitas y muy sentidas. Es cierto que ahora que lo pienso, la persona que lee el libro es prácticamente un intruso leyendo una correspondencia que no es la suya, pero cuando tenía el libro en las manos, me sentí completamente invitada. 


El libro habla del catalán, del gallego, euskera, asturiano, extremeño, aranés... múltiples lenguas diferentes que existen (y se hablan) en España. No habla de ellas desde una perspectiva pesimista («¡oh, se van a morir, tenemos que hablarlas para salvarlas!») si no desde una que es la del asombro, la de una persona que va aprendiendo las diferentes lenguas y estableciendo relaciones entre unas y otras, equivocándose en las definiciones de las diferentes palabras y descubriendo sus etimologías. El autor consigue contagiar el asombro y la sorpresa, por lo que en más de una ocasión me descubrí a mí misma maravillándome con las diferentes palabras (en lenguas que me son completamente desconocidas) y sus curiosidades. 

El finalizar el libro, he echado de menos una lengua que me ha atravesado desde pequeña: la lengua de signos. En España se signan varias lenguas de signos: la española y la catalana. Es cierto que hay otras comunidades autónomas que tienen signos distintos al igual que hay palabras o acentos típicos de las diferentes comunidades autónomas. Me hubiera gustado encontrármela en el libro, pero su ausencia no me ha desanimado: quizás me anime a signar yo misma una video-carta a una de mis dos lenguas maternas. 

Muchas gracias, Mario, por ampliarme la mirada.

Respecto a mis lectores, no vemos próximamente. O quizás no.

Mónica. 

PD: Este blog al final prácticamente son cartas que me escribo a mí misma. 

martes, 22 de abril de 2025

Libro 173: Soy un gato

«Soy un gato» es un libro que podría resumirse así. El protagonista «es» un gato. Tanto físicamente (en serio, es el animal el protagonista) como en la forma de pensar. El narrador es soberbio, directo, conciso, opina sin rodeos y saca a relucir las incoherencias que tanto nos caracteriza a la humanidad.

Comienza así: «Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre. No sé dónde nací. […]». Vive en casa del maestro, que es de la clase burguesa y suele recibir a Meitei, un hombre charlatán y vanidoso, a Kangetsu, un alumno y varios hombres más. Entonces en el salón del maestro se van a desarrollar conversaciones de las cuales es testigo el gato y nos va aportando su perspectiva y pensamientos sobre ellas. Lo hace de una manera que consiguió hacerme ver a las personas desde otra lente: me descubría a mí pensando «ay, dios, qué ridiculez de persona». Sentía que empezaba a pensar como un gato y a ver la vida como él. 


No estoy acostumbrada a leer literatura japonesa (algo que me gustaría cambiar), por lo que me ha sorprendido su estructura. Y es que no tiene una estructura como la conocemos por aquí, en occidente: planteamiento, nudo y desenlace. Sino que se va moviendo entre finales, planteamientos y nudos. Sabemos cómo termina una parte de la historia, pero no cómo ha empezado. Conocemos finales… Y algunas tramas se quedan en eso, en tramas, sin saber cómo acaban. Entonces queda un libro difuso en el tiempo, con márgenes indefinidos… pero la historia está ahí. El «cuándo», «dónde» y «cómo» dejan de ser importantes, y las palabras, la escena, los sentimientos, la trama, toman el protagonismo. 


De verdad, el humor de este libro (¿o debería decir «de este gato»?) es delicioso. Se toma en serio asuntos tan banales que consigue convencernos de que es importante, aunque esté hablando de trivialidades como la calvicie, cómo viste un ladrón… Me pasé horas y horas sentada, cuestionándome cosas que jamás me había planteado, y todo porque un simple gato me ofreció una visión totalmente distinta del mundo en el que yo vivo.


Algo que quiero destacar aquí (y que se me suele olvidar), es la espectacular labor de traducción que se ha hecho aquí. El autor utiliza muchísimas referencias a monjes budistas, a autores japoneses, costumbres japonesas, platos japoneses… y la gran mayoría de ellos están explicados al pie de letra. Eso me ayudó un montón a no perderme y poder seguir el hilo de la historia. Es algo que se agradece muchísimo, pues así conseguí mantener el hilo de la lectura sin perderme esas referencias, ya que buscarlas fuera del libro (en el móvil, por ejemplo, se traduce en una distracción casi segura).


El gato nos empieza a contar un tema que desemboca en otro tema, que da pie a otro, para volver al primero y cerrarlo. Después, menciona otro tema, que se interrumpe por otro, que en un accidente ocurre algo que cierra un tema mencionado mucho antes… entonces yo sentí que la lectura era como flotar boca arriba en medio del mar, dejándome llevar y perdiendo la noción de dónde estaba la orilla, sintiendo que me empujaban las olas… para después abrir los ojos y darme cuenta de que no me había movido apenas, que seguía en el mismo sitio. 


Cada vez que lo leía me invadía una sensación de calma y de paz que me daban muchísimo sueño y me dormía. Va a parecer que me pareció un tostón soporífero, pero nada más lejos de la realidad, estaba continuamente deseando ponerme con él, pero me invadía una calma y me hacía reflexionar tanto que al final… caía rendida. Por favor, si a alguien más le ha pasado que me escriba, ¡necesito sentirme comprendida! 


Un último apunte que quiero hacer antes de cerrar la publicación (que por cierto, se me está haciendo difícil resumir tanto lo que quiero decir) es sobre las descripciones. Y es que Natsume Sōseki describe poquito a poco, a trocitos. En cada capítulo se van descubriendo diferentes rasgos de los personajes: cómo anda, cuáles son sus rasgos, de qué color son sus ojos, el pelaje del gato, los rasgos físicos del maestro… todo ello hizo que la experiencia lectora me pareciera diferente. 


Y bueno, hasta aquí. Me encantaría seguir escribiendo sobre el libro, peeeero… ¡esto tiene un límite!


Nos veremos de nuevo (o no), que nunca se sabe. 



lunes, 21 de abril de 2025

Libro 172: El perdedor

 Cuando era adolescente adoraba esos libros que, a pesar de tener un argumento acorde a mi edad


(primeras experiencias sexuales, enamoramiento, amistad, instituto, universidad...), tenían un lenguaje elaborado, con ironías, humor... Aunque me gustaban los libros más sencillos y más planos, reconozco que disfrutaba muchísimo de aquellos en los que me sentía «mayor». 

¿A qué me refiero con «lenguaje más elaborado»? Hay libros que tienen un lenguaje plano: pocas frases con doble sentido, poca ironía o sarcasmo, pocas preguntas retóricas... lo que está pensado hacia un público más infantil o un público que se está iniciando en la lectura. 

A mí me encantaban esos libros en los que me reía por cómo estaba escrito. Esas frases ingeniosas, esos juegos de palabras... me permitían acceder a la información a la que no podía en la vida real. Al ser una adolescente sorda, siempre estuve unos pasos por detrás en cuanto a ingeniosidad del lenguaje, juegos de palabras, etcétera. 

Elegí este libro porque quería probar a Lejardi: siempre la he visto por las redes sociales como una autora increíble, maravillosa y muy graciosa. A principios de este mes me apetecía algo así, un libro juvenil que me sacara de mi día a día y me sumiera en mis recuerdos. ¡Y vaya si lo ha conseguido! 

Lo que más me ha gustado de ella es lo que he mencionado, su prosa es increíble. Y (sólo) por eso, quiero seguir leyendo toda su obra. El siguiente -que por cierto, ya lo he pedido en la biblioteca- libro de ella que voy a leer va a ser «No confíes en Asher Hall». ¡Ganazas! 

Aparte de ello, el protagonista, Bosco, es de lo más entrañable. Pasó de caerme fatal a caerme genial. Y Cami igual, pasó de parecerme una tía de la que no sería amiga jamás a encantarme. Me ha gustado muchísimo cómo juega la autora, añadiendo elementos que son súper importantes: la familia, los amigos, la orientación sexual, las clases... No sé. Me ha parecido muy muy bueno para los adolescentes y jóvenes de hoy en día. 

Ojalá se publiquen más libros parecidos a este y dejen de salir como setas libros planos, que tratan de una historia de amor y ya está. Si queremos fomentar la comprensión lectora de los adolescentes y jóvenes, tenemos que ofrecerles historias que estén a la altura. 


Tiene varios libros publicados, os dejo aquí un cartelito que he realizado con las publicaciones de la autora. Haciéndola, me he dado cuenta de que me he leído ya «Del amor y otras pandemias», y puedo confirmar que también tiene ese lenguaje tan gracioso y maravilloso. Ojalá también sea algo que caracterice a los demás libros, porque de verdad que me apetece muchísimo seguir leyéndola. 

Y hasta aquí, nos vemos (o no) en la próxima lectura.

lunes, 10 de febrero de 2025

Libro 171: del color de la leche

Portada de la novela El descontento de Beatriz Serrano, Editorial Temas de Hoy

Considerado el mejor libro del año 2014 por el gremio de libreros de Madrid, del color de la leche es un libro de Nell Leyshon, autora británica.

Está escrito en su totalidad en minúsculas (con una razón), al libro le rodea un halo de intriga que no puede enganchar más. Desde el principio nos adentramos en la Inglaterra rural de 1830, en la vida Mary,, una niña de quince años que trabaja en la granja familiar, donde desempeña muchísimas tareas diferentes. El padre, severo y exigente, nunca está satisfecho: siempre hay más que hacer. Ordeña vacas, limpia suelos, ventila las habitaciones, ara el campo… Día sí y día también. Sin embargo, un día, el padre decide que ella trabajará en la casa del vicario cuidando de su esposa. 

Con un defecto en la pierna que le hace cojear y con muchas inseguridades, empieza a descubrir lo que hay más allá de su casa familiar. En esa casa, más grande y donde está sola, sin su familia, empezará a trabajar para el vicario, su esposa y el hijo de ambos. Lo hará acompañada de la otra criada que tienen, Edna.

Allí tendrá oportunidad de aprender a leer y escribir, pudiendo así entender los textos de los muchísimos libros que componen la biblioteca del vicario. Y hasta aquí puedo leer, no voy a comentar más cosas porque realmente merece la pena que descubráis la historia poco a poco, desgranando cada párrafo. El libro deja unas reflexiones tremendas, y aunque haya sido el primer libro que haya leído en el año, sé que irá de cabeza a las mejores lecturas. 

Una de mis cosas favoritas del libro ha sido la relación que tiene la protagonista con su abuelo. Hay detalles que me han recordado a cuánto quería (y sigue queriendo) a mi abuelo. 

A medida que iba leyendo, por una razón u otra iba apareciendo en mi mente continuamente el libro de «Una educación», que por cierto os recomiendo muchísimo. 


¡Hasta aquí, lectores! 


Nos vemos en la próxima entrada (o no, que con las redes sociales en desuso una nunca sabe cuándo volverá). 



Reseña 170: Panza de burro


Si me preguntan de qué trata el libro, no sabría qué decir. No porque no trate sobre nada, sino por locontrario. Trata tantas cosas que es imposible abarcar todo en unas oraciones. Creo que es de estos libros que no se pueden definir. 

Pero bueno, hemos venido aquí a hablar de libros, a definirlos y a contar nuestra opinión. Sin embargo, eso no quita que algunos sean muy difíciles de encuadrar en una serie de adjetivos.

Lo que más destaca aquí es el lenguaje. Utiliza un tono muy coloquial, plasmando por escrito el acento hablado canario. Yo no soy canaria, pero he pasado muchos veranos y navidades allí, puesto que mi familia sí que es de Canarias, y me ha parecido curioso y bonito reconocer muchísimas expresiones. He leído también el prólogo de la editora, y me ha parecido muy acertado: hace hincapié en que el libro refleja el habla (y la personalidad) de un lugar determinado en un momento determinado y que no caigamos en la generalización. 

La pluma de Andrea Abreu es ágil, mordaz y con algunos toques de crítica social. La he disfrutado mucho, pues ha roto completamente con mi «rutina lectora» y me ha sacado completamente de mi zona de confort. No he encontrado aquí una estructura propia de una novela, con un planteamiento, nudo, y desenlace, sino que todo sucede atropelladamente. ¿Sabéis esa sensación cuando os invitan a una casa y está allí toda la familia, hablando entre ellos y tenéis que seguirles el ritmo como podáis? Pues así me sentí, como si hubiese interrumpido la dinámica de la protagonista y tuviera que acompañarla a lo largo del libro, a pesar de no entender prácticamente nada al principio. 

El título hace alusión a un fenómeno meteorológico, «Panza de burro», que es muy característico de las Islas Canarias. Sucede cuando las nubes se agrupan en una zona de la isla a muy poca altura, formando un cielo encapotado. El calor se queda atrapado entre la tierra y las nubes, dando sensación de una temperatura muy agradable. 

(Estamos ya en 2025, esto lo escribí en 2021. Le voy a dar a publicar sin añadir ni modificar nada). 


domingo, 22 de agosto de 2021

Reseña 169: Señoras que se empotraron hace mucho

Os ha pasado alguna vez eso de estudiaros un tema para un examen tan tan tan bien que incluso lo sabéis explicar de forma informal y coloquial, porque te lo sabes tan bien que te sale prácticamente natural?
Pues esto es lo que sucede aquí. Cristina domina tan bien las historias de las señoras que es capaz de contarlas en un registro informal y desenfadado. Eso hace que la lectura sea muy amena, pero a la vez nos aporta muchísimos datos, fechas y hazañas de las diferentes mujeres que es muy fácil olvidarse de alguno. 

He aprendido muchísimo, como por ejemplo el recorrido que ha tenido la visibilidad lésbica a lo largo de la historia. Desde el siglo XVII hasta la actualidad ha cambiado muchísimo, pasando por las «amigas románticas», la verdad es que he flipado un poquito bastante con la existencia de ese concepto. Básicamente consiste en amiguitas con toda la pinta de ser señoras que se empotraban (vivían juntas, se escribían cartas y se enfadaban si una de ellas tenía una relación fuera de la amistad), pero que la sociedad ni siquiera sopesaba la posibilidad de que ambas pudieran tener una relación lésciba. Eso era porque considereban que las mujeres no tenían deseo sexual y era el hombre el que lo tenía, por lo que una relación entre dos mujeres sólo podía ser de amistad. ¿Curioso, verdad? Creo que hablaré de ello en Instagram y le dedicaré una publicación, porque me parece digno de mencionar. 

No sé que más contaros, definitivamente es una lectura que merece totalmente la pena porque es muy amena, muy didáctica y te ríes un rato con la forma de narrar de la autora. ¡He sentido que estabámos las dos en una cafetería y ella me iba contando las historias! 

¿Lo habéis leído? ¡Un besito y hasta el próximo domingo! Mo- 






domingo, 15 de agosto de 2021

Reseña 168: El cuarto mono

Hace un año, después de leer los libros de Carmen Mola: «La novia gitana», «La red púrpura» y «La nena» pensé que no iba a leer más thrillers tan sangrientos y tan macabros. Sin embargo, Baker me ha hecho ver que estaba completamente equivocada. ¡Madre mía! Tenía muchísimas ganas de conocer la historia, pero siempre se colaban otros libros en mi lista de pendientes, por lo que fui postergando siempre la lectura. 
Sin embargo, en una de mis últimas visitas a la biblioteca lo encontré en la sección de thrillers, y supe que era el momento. No sé si os pasa, pero en verano para mí es el momento ideal para leer thrillers porque como el día es más largo y hay más horas de luz, paso menos miedo leyendo. ¿Os pasa o soy la única? 

Barker nos presenta la historia de los asesinatos del Cuarto Mono a través de dos hilos principales: en primer lugar (y el que más protagonismo tiene) está Sam Porter, policía de Chicago y el encargado de llevar a cabo la investigación de los asesinatos relacionados con el Cuarto Mono. En segundo lugar, el propio asesino dejará un diario en el que, según asegura él, está la explicación de por qué es una asesino en serie. 
Además de los dos hilos anteriores, también hay algún capítulo suelto narrado por otros personajes como Clair y Emory, pero creo que es guay que vosotros mismos descubráis quiénes son, sobretodo Emory. 

El ritmo de la historia es buenísimo: desde el principio me vi atrapada entre las páginas del libro y no pude dejar de pensar en la historia hasta que lo terminé. Además, los capítulos se van alternando y vamos conociendo a la vez la historia de Sam Porter y leyendo el diario, lo que ameniza muchísimo la lectura. 

Es un libro brillante, y en él encontramos los típicos clichés de los thrillers de asesino-investigador. Por ejemplo, Porter también tiene un pasado que le atormenta, o hay una escena en la que el policía se adentra en un edificio tenebroso y donde presumiblemente se encuentra el asesino solo y sin su equipo. Pero vaya, a pesar de tener esos clichés, no puedo decir que no lo haya disfrutado. No me tuvo en vela por las noches como me pasó con los de Carmen Mola, pero sí que hacía que deseara que llegara la hora de acostarme para ponerme con la historia. 

Es la primera parte de una trilogía, los siguientes son «La cuarta trampa» y «La quinta víctima». ¡Estoy deseando continuar con la historia para saber qué pasa! 

¿Vosotros habéis leído algún libro del autor? ¿Os gusta? ¡Contadme! 

¡Nos leemos en la próxima entrada! Mo-







domingo, 8 de agosto de 2021

Reseña 167: Una educación

 ¡Holi! Llevaba tiempo queriendo leer «Una educación», pero no fue hasta que vi que el club de lecturas conjuntas «Lecturas con magia» elegía este libro para leerlo durante el mes de julio cuando decidí que era el momento y la compañía adecuados. 

Para empezar, la protagonista del libro es la propia autora, Tara.

Nacida en las montañas de Idaho, Tara Westover ha crecido en armonía con una naturaleza grandiosa y doblegada a las leyes que establece su padre, un mormón fundamentalista convencido de que el final del mundo es inminente. Ni Tara ni sus hermanos van a la escuela o acuden al médico cuando enferman. Todos trabajan con el padre, y su madre es curandera y única partera de la zona.

Tara tiene un talento: el canto, y una obsesión: saber. Pone por primera vez los pies en un aula a los diecisiete años: no sabe que ha habido dos guerras mundiales, pero tampoco la fecha exacta de su nacimiento (no tiene documentos). Pronto descubre que la educación es la única vía para huir de su hogar. A pesar de empezar de cero, reúne las fuerzas necesarias para preparar el examen de ingreso a la universidad, cruzar el océano y graduarse en Cambridge, aunque para ello deba romper los lazos con su familia.

He de reconocer que cuando iba leyendo (y comentando) el libro, no entendía las decisiones de Tara, de su madre, de su padre, de su hermano... ¡no entendía nada! Y eso me generaba rechazo y recelo hacia la historia. Me costaba muchísimo empatizar con las ideas que se nos muestran (sobretodo con las ideas del padre de Tara, que afirmaba continuamente que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina) y había escenas que me obligaban a cerrar el libro, respirar y continuar con la lectura. 

Sin embargo, ahora que he tomado distancia con la historia, con las personas que aparecen, con las ideas... me doy cuenta de lo que pretendía la autora con este libro: 

  • Mostrarnos una realidad poco conocida, pero que existe. Hay todavía familias y personas que creen que el mundo es una conspiración contra ellos, que no pueden ir al médico porque los sanitarios les va a envenenar a través de pastillas... Parece que es de locos, pero no hay más que ver los comentarios en Facebook o en otras redes sociales cuando se habla por ejemplo de la vacuna contra el coronavirus. Gente afirmando que nos implantan microchips 5G, que estaremos controlados por el gobierno... mil paranoias más. Y este libro refleja eso mismo, aunque llevado al extremo. 
  • Arrojar esperanza sobre las personas que pertenezcan a esos círculos y que quieran salir de ahí. No quiero ni imaginar cuántas Taras habrá sobre el mundo que estén atrapadas en ese tipo de familias, y el impacto que tendría este libro sobre ellas. A mí personalmente me daría muchísima esperanza y me haría ver que hay un mundo más allá de Dios. Literalmente, un mundo. 
  • Proporcionarnos el antídoto al aislamiento de esas personas. ¿Cuál? Nos lo dice el propio título: una educación. La educación que recibimos condiciona casi por completo el tipo de persona que seremos en un futuro. Lo bueno es que muchas veces podemos elegir qué tipo de educación recibir. 
No quiero contar mucho más porque creo que este libro es perfecto para impactar, impresionar y generar emociones (¡incluso negativas!). Pero a la larga, tomando distancia... puedo decir que me ha gustado, aunque también es verdad que va a enfadar muchísimo y va a dar rabia. 

No es un libro para todo el mundo, pues contiene escenas de violencia explícita y no es apto para sensibles.

¡Un besito y hasta la próxima entrada! Mo-

jueves, 29 de julio de 2021

Reseña 166: Silverville

Victoria Álvarez es una autora que siempre va acompañada de opiniones muy positivas, de recomendaciones y de buenas críticas cada vez que leo su nombre por Instagram o por Blogger. Sin embargo, aunque a mí me encante su ambientación, su forma de narrar la historia... siento que me falta algo para que me enamore. 

De momento he leído de ella: 

- «La ciudad de las sombras»

- «La voz de Amunet»

- «Silverville»

Y actualmente estoy leyendo «La Conjura de Aramat». Y en los cuatro libros me pasa lo mismo, me parecen fabulosos en cuanto al tono narrativo pero después... hay algo, no sé decirte el qué exactamente, que me falta. Si embargo, a pesar de que no me enamoren al completo (¿quizás sean las expectativas, que están muy altas?), reconozco que son unos libros muy buenos, entretenidos y que tienen mucha fuerza.

Casi todas las reseñas que he leído alaban la ambientación que consigue crear la autora con su pluma, y coincido de pleno con todas las personas: es increíble cómo Victoria consigue tejer, tanto con el vocabulario empleado, los diálogos y las descripciones, un escenario que podamos imaginar a la perfección. 

En «Silverville» viajamos al Oeste americano y aterrizamos en 1872, donde conoceremos a Grace Mallory, la esposa de John Mallory, que se instalará en la antigua mansión de la familia de su marido. Enseguida, se disparan los rumores del pueblo, pues como sabremos, en esa época no es nada común que una dama viva sola en una mansión abandonada. Coincidirá en Ruby Lawrence, una mujer de armas tomar que interferirá con los objetivos de Grace.

Además, he visto también críticas sociales, los personajes femeninos tienen muchísima fuerza (prácticamente todo el peso de la trama lo llevan las dos protagonistas), y se reivindica que las mujeres también pueden tener muchísimo que aportar a la sociedad. ¿Os suena eso? Increíble que la necesidad de que exista el feminismo siga siéndolo actualmente, en el siglo XXI porque seguimos arrastrando al invisibilidad desde el siglo XVIII. Tiste, pero real.

Es un libro con una historia tranquila, una trama que se va desvelando poco a poco pero que el final me encantó. No voy a describir el final porque no quiero dar pistas, pero a mí personalmente me hizo sonreír. (Primero tuve que releer el capítulo para estar segura de que no me había equivocado, pero cuando lo asimilé, me gustó). 

No es el libro del año para mí, pero creo que Victoria tiene algo que hace que siempre quieras más de ella. Aunque los libros que he leído anteriormente no me han enganchado al cien por cien, sí que tengo claro que es una autora que leeré con frecuencia. 

Y es que además de «La Conjura de Aramat», también cogí de la biblioteca «Tu nombre después de la lluvia», que será de mis próximas lecturas.

¿Y vosotros? ¿Coincidís conmigo, lo habéis leído? 

Os leo, ¡como siempre!

sábado, 23 de enero de 2021

Libro 165: Gente normal


¡Hola! Tengo la parte del cerebro encargada de hacer estas entradas muy oxidada. Me he centrado muchísimo más en mi instagram (@escribemeunpoco, si queréis echarle un ojo sois bienvenidos) y la verdad es que por allí se ve muchísimo más feedback. Pero no termino de quedarme a gusto comentando un libro porque el formato es más reducido, tengo que expresar mi opinión de una forma muchísimo más resumida y bueno, echaba muchísimo de menos el blog. 

Sin embargo, este año voy a introducir algunos cambios: no publicaré todos los domingos, sino cuando termine un libro. Quizás publique dos entradas en una semana, o me pase un mes sin subir nada. Eso sí, siempre voy a responder comentarios y voy a pasarme por vuestros blogs. 

¿Vamos al lío? ¡Vamos al lío! 

Cuando empecé a leer este libro tenía las expectativas bastantes altas, no os voy a mentir. Pero empecé a leerlo y... PLOF. Fatal. Horriblemente mal. ¡Madre mía! Voy a intentar explicarme sin que se note demasiado que prácticamente se me ha olvidado cómo desarrollar en una entrada mi opinión sobre un libro. 

La portada me llamó la atención, vamos a ser sinceros. Y es lo único. Bueno, no, miento. La sinopsis también me llamó la atención. Y ya está. Porque desde que empecé a leer el libro mis ánimos fueron decayendo hasta llegar al cero. ¡Si hasta estaba deseando despedirme de los protagonistas! Dios, qué suplicio. 

Tenemos a dos protagonistas: Marianne y Connell. Ambos personajes me cayeron FA-TAL, aunque si tuviera que elegir el que peor me cayó, diría que Connell. No voy a decir que son unos personajes planos porque no lo son, ¡en absoluto! Son unos personajes complejos, pero diré que era una complejidad absurda. Vamos a ponernos en contexto: tenemos a Marianne, una chica que proviene de una familia con algunos miembros extra aparte de su madre y hermano: el alcoholismo, el maltrato y el desprecio absoluto también forma parte de su día a día. 

Connell, por su  parte, es hijo de la limpiadora de la casa de Marianne. Es un chico popular en el instituto (a diferencia de Marianne, que es la apestada) y las cosas le van bien. Además, ambos van al mismo instituto pero allí no se dirigen la palabra. Hacen como si no se conocieran. 

Y no os voy a contar mucho más, porque creo que estropearía mucho la lectura (si os animáis con él) si lo hiciera. Os contaré que la historia transcurre a lo largo de cuatro años, CUATRO AÑOS. Creo que es tiempo suficiente para que alguno de los dos evolucione, aprenda, aporte algo. Pero no. Nada. No aportan NA-DA. 

Me frustró muchísimo porque cada vez que abría el libro, pensaba: «madre mía, qué guantazo tienen los dos, de verdad». Si el propósito del libro era ese, cabrearme y hacerme sentir impotente, lo ha conseguido con creces. No ha sido para nada una buena lectura, de verdad os lo digo. Me da mucha pena porque pensaba que me iba a encantar pero... nada. 

Una de las escenas que me frustraron MUCHÍSIMO fue esa: están dos personajes (no diré cuáles, porque sería spoiler) que estan a puntito de entrar en el tema. El tema sexual, ya me entendéis. Bueno, pues están ahí besándose y está la cosa calentita, y salta uno: bueno, voy a apagar la tele. Y la otra le contesta: vale. ¡POR FAVOR, QUE ESTÁIS A PUNTO DE FO***R! Dios mío. Qué poca alegría en el cuerpo, de verdad. 

¿Y el título? ¿Gente normal? No, chicos, no. Los dos protagonistas son de todo menos normales. Si me encuentro con alguien así en la vida, huyo. 

Y ya está, amigos. Gracias por acompañarme en esta entrada taaaan hater. Si coincidís conmigo (o si estáis deseando matarme porque vosotros habéis sido de esas personas que lo ha amado), estaré encantada de comentarlo con vosotros. 

¡Besitos! Mo-