Ú L T I M A S R E S E Ñ A S

jueves, 15 de enero de 2026

180: Todo lo que hice por dinero.

 Si no fuese enero, principios de año y no hubiese pensado que uno de mis propósitos para el año nuevo sea tener menos miedo de opinar y de decir que algo no me ha gustado, estoy segura de que esta entrada no vería nunca la luz. Simplemente hubiese cerrado el libro, lo hubiese devuelto a la estantería y ahí se quedaba, cogiendo polvo hasta la próxima limpieza de estantería. 

Pero como es 2026 y quiero intentar mantener uno de mis propósitos: confiar en mí misma y en mi opinión, voy a escribir lo que pienso de este libro y posteriormente lo voy a vender por alguna plataforma de venta de segunda mano, para que tenga una segunda oportunidad y espero que le guste más a la próxima persona que se lo lea. 

Porque a mí no me ha gustado. No le he encontrado sentido al libro. Os cuento, es un libro que narra la historia de Violeta Niebla (la protagonista se llama igual que la autora) a través de su curriculum vitae. La propuesta me parece de lo más original y creativa, y creo que tenía mucho potencial. Tenía. Creo que es una forma súper original de presentar el libro, y es cierto que a través de sus trabajos podemos conocer a ciertas personas, sobre todo cuando esos trabajos son dentro del campo creativo. 

Sin embargo, el libro me ha parecido vacío. Una protagonista a la caza de trabajos, aceptando condiciones precarias, saliendo airosa de diferentes apuros... no sé. Me ha parecido un libro que arroja reflexiones interesantes y menciona temas que hemos de tratar como sociedad, pero en general no me ha parecido un libro saciante. No he terminado la lectura satisfecha. Es más, ha habido momentos en los que he empezado a leer en diagonal porque no he llegado a entender por qué la autora cuenta determinadas escenas. 

Otra de las cosas que me han sacado bastante de la lectura es que en el libro se desarrollan ciertos trabajos de los que no tengo ni idea (y que ya se me han olvidado), entonces al no entender ni tener muchas referencias me he sentido perdida. 

No es un libro que recomendaré en un futuro, y el ejemplar que tengo ahora lo pondré a la venta, porque estoy segura de que habrá alguien que lo disfrutará y se reirá con la protagonista y sus historias. 

Espero que el próximo libro me sea más grato. 

¡Nos vemos en el próximo libro! 

Libro 179: Comerás flores.


Llevo años, años y años leyendo todo tipo de libros y si algo he aprendido es que las expectativas no son buenas. Es por eso que muchas veces dejo pasar un tiempo razonable (meses, años) desde que se populariza un libro hasta que lo leo. Sin embargo, esta vez he pecado de ansias y me he lanzado a por el libro (que ademas salió a finales de año y no me pude resistir a pedírmelo por Navidad). 

Bueno, «comerás flores» es el primer libro de Lucía Solla, y si algo hay que mencionar es que la lectura es muy muy muy amena. Yo me lo leí en un par de días, y es de esas lecturas que no puedes despegarte de ella hasta que lo terminas. No pasan grandes cosas pero te mantiene en tensión desde la primera página hasta el final. Y eso al final hace que lo disfrutes muchísimo. 

El libro está escrito en una prosa que se acerca a la prosa poética, pero sin llegar a serlo. A mí la prosa poética me cuesta: solo la tolero de ciertas autoras que considero (subjetivamente, por supuesto) que la manejan muy bien. Y este libro me ha gustado mucho cómo está escrito: es cierto que utiliza recursos como la repetición, ciertas analogías o emplea ciertos símbolos, pero no he sentido que se alejase mucho de la prosa. 

La protagonista me ha conquistado: he reconocido en ella aspectos que me recuerdan a mis amigas o a mí misma. A lo largo de la historia no he podido evitar acordarme de una amiga de la infancia que estuvo dentro de una relación abusiva (afortunadamente ya no). La protagonista es una mujer con sus sombras y sus matices: no es la víctima perfecta (no existe una víctima de maltrato perfecta), pero no por ello deja de serlo. 

No es el primer libro que leo que trata de estos temas, y es por eso que sé que es muy fácil caer en el morbo de escribir y detallar en mayor profundidad las escenas de violencia. Aquí no encontramos nada de eso, sino que toda la trama es como un hilo en constante tensión, sin llegar a romperse. Y eso es algo que como lectora he disfrutado mucho. 

¿Es el libro del año? Para mí, no. ¿Es un buen libro? Sí. Pero para que sea «el libro del año» para mí, le ha faltado más chicha, como se suele decir. Me ha parecido quizá, un poquito plano. Sin embargo, también soy consciente de que mis expectativas estaban por las nubes. Quizá si hubiese ido a ciegas me hubiese gustado más. 

Pero bueno, recordatorio para el 2026: expectativas, las justas. 

¡Nos vemos en el próximo libro! 

lunes, 12 de enero de 2026

Libro 178: Matar un bar.


 Los libros de esta editorial, Hojas de col tienen algo que me despiertan interés por cosas sobre las que nunca había reflexionado previamente. Me leí en su día «El delantal y la maza», libro que consiguió que volviese por estos lares para documentar el paso de los libros por mi mente. 

Esta vez el afortunado de la colección ha sido «Matar un bar», libro que atrapó mi curiosidad al ojearlo en Letras Corsarias, una de las librerías de cabecera en Salamanca (la otra es La Latina). En este, el autor toma los bares como eje central del ensayo. Está compuesto por capítulos de lo más variopintos: igual que en uno te cuenta cómo hacer un bikini digno de servir en un bar, te cuenta cómo son las condiciones laborales de los camareros, o cómo han cambiado los bares a lo largo de las décadas. 

Este libro me ha devuelto a la memoria cómo eran los bares antes de que todos se convirtiesen en bakerys, delicattesen... Recuerdo cuando iba a las tabernas y había servilletas de papel (de esas que no limpiaban nada) arrugadas por el suelo desperdigadas junto a cáscaras de pipas, trozos de patata frita, el camarero te atendía a gritos, había fútbol en la televisión y tenías que abrirte paso en una marea de gente aglomerada en la barra. 

No quiero caer en que antaño era mejor, porque los cambios no tienen por qué implicar per se ser algo mejor o algo peor, pero sí que me parece importante ser conscientes de que ha habido un gran cambio. Recuerdo que de pequeña había un bar grande (en el que creo que nunca llegué a entrar porque era demasiado pequeña) que fue vendido a una cadena de hamburguesas muy muy muy famosas. En su momento me alegré, pero ahora (y más después de leer este libro) soy consciente de que vamos perdiendo uno de los legados más bonitos de España, de esa España que no se puede conocer del turismo, sino que se tiene que vivir

Era una de las cosas que le daban sentido al salir de tapas, de encontrarnos por los bares y de dejarnos conocer por los taberneros y meseros. 

Lo que me ha aportado a nivel personal este libro es dejar de desconfiar de esas tabernas que a priori parecen más anticuadas y más sucias y no olvidar que precisamente esos establecimientos son los que nos han criado de pequeños.

¡Nos vemos en el próximo libro! 


Libro 177: Chica contra chica.


¿Qué tienen en común las Spice Girls, Britney Spears, Kate Moss, Madonna...? Este libro es el hilo conductor que reúne a todas estas mujeres y muestra lo que tienen en común: mujeres que tuvieron una exposición mediática a finales del siglo XX. No solo ahonda en cómo esa exposición ha marcado, de una manera u otra, la forma en la que son percibidas las mujeres por la sociedad. Sino que reflexiona quiénes las expusieron, cómo lo hicieron y cuáles fueron sus razones para hacerlo.

Habla de diferentes mujeres, como las que he mencionado antes y otras menos conocidas (al menos para mí), como Jennifer Ringley, la primera «influencer», incluso antes de la era de Instagram. Lo que ella hizo fue subir una foto suya a Internet cada 3 minutos (si no recuerdo mal) durante 7 años. Este libro explora las consecuencias de esa exposición, quiénes fueron los consumidores de ese contenido... 

Este libro es un exhaustivo ensayo que explora la representación de las mujeres en el imaginario cultural desde la década de los noventa hasta las primeras décadas del siglo XXI. Aúna música, cine, televisión, libros, publicidad... Proporciona una perspectiva bastante completa de cómo eran mostradas (y por ende, vistas) las mujeres entonces. Y como toda historia condiciona todo presente, el hecho de que la representación de las mujeres entonces ha contribuido a cómo somos representadas hoy en día. 

 La cantidad de información que hay en el ensayo es verdad que llegó a ser algo abrumadora para mí y ciertas referencias a los años ochenta-noventa me fueron desconocidas porque en ese entonces era demasiado pequeña y aún no veía la tele ni consumía revistas culturales, pero cuando el libro entró en los dosmil empecé a seguir mucho mejor las referencias. 

Aunque había cosas que ya sabía, este libro me ha abierto la puerta de atrás de la cultura: ¿qué hay (no tanto detrás, sino delante) de los iconos de la música de entonces, como Britney Spears, Madonna, las Spice Girls...? Y hablo de delante, porque delante de ellas estábamos el público, que mirábamos y construíamos el imaginario popular. ¿Qué era lo que les pedíamos como público? ¿Qué era lo que consumíamos? 


Siempre me ha gustado mucho leer sobre la historia de las mujeres, cómo los cánones de belleza fueron creados por hombres y moldeando a las mujeres, cómo el imaginario cultural colectivo ha exigido que las mujeres se representen de una forma y no de otra, cómo ha penalizado el comportamiento de algunas mujeres que han colapsado y que no han podido más. Y ese libro me ha gustado mucho, es cierto que en algunos momentos ha llegado a ser algo abrumador pero he aprendido muchísimo con él. 

Muchas gracias por el envío del ejemplar, ediciones del KO. 

¡Nos vemos en el próximo libro!